Lunes 13 de Septiembre de 2010 09:38
SENTIDO COMÚN
Carlos Reich
La próxima aparición de un nuevo libro del astrofísico británico
Stephen Hawking, en el cual descarta a Dios como creador del Universo,
ha reavivado la polémica entre ciencia y religión. Algunos científicos
de prestigio no solo se declaran creyentes, sino que consideran que
hacerlo es casi un acto de rebeldía ante lo políticamente correcto en
ciencia que es ser ateo. Para otros, en cambio, ser un investigador
de primera fila es simplemente incompatible con creer en Dios.
En su libro, "The Grand Design", del que el periódico británico The
Times adelantó recientemente algunos extractos, el astrofísico Stephen
Hawking afirma que las nuevas teorías científicas hacen redundante el
papel de un creador del Universo.
"Dado que hay una ley como la gravedad, el Universo puede crearse de
la nada y lo hace", escribe Hawking. "La creación espontánea es la
razón de que haya algo en lugar de nada (...) No es necesario invocar
a Dios para que encienda la luz y eche a andar el Universo".
El Big Bang, la gran explosión en el origen del Universo, fue
consecuencia inevitable de las leyes de la física, argumenta el
científico británico, que ha escrito el libro conjuntamente con el
físico estadounidense Leonard Mlodinow.
Por su parte El biólogo y ateo militante Richard Dawkins, autor del
libro "El Espejismo de Dios", declaró a The Times que "el darwinismo
expulsó a Dios de la biología, pero en la física persistió la
incertidumbre. Ahora, sin embargo, Hawking le ha asestado el golpe de
gracia".
Hay que decir que la discusión de este tema obviamente no terminará
con la reflexión del día de hoy, pero si quisiera, sin ser científico,
traer un poco de luz sobre el tema. Primero me gustaría decir que hay
muchos científicos que están totalmente en contra de la afirmación de
Hawkings.
Y voy sólo a nombra a dos de ellos, de los que pienso que han hecho
mucho más por la ciencia que Hawkings, quien tiene a su favor el tesón
y fuerza de voluntad para vencer su condición física, es tetrapléjico,
pero es sólo un teórico. Pero otros científicos históricos como Isaac
Newton o Albert Einstein, a quienes les debemos descubrimientos que
han beneficiado al desarrollo de la humanidad, y repito no fueron sólo
teóricos, ambos, después de años de estudio, han llegado a la
conclusión no sólo que Dios existe, sino que ha tenido que intervenir
en la creación de lo conocido.
Pero vamos a hacer un pequeño ejercicio del uso de nuestras neuronas.
Este fin de semana he estado en la comunidad Valenciana que ha dado al
mundo como legado gastronómico la paella.
Pensemos que la paella que nos hemos comido se hizo de la siguiente
manera: Iba un pollo paseando cuando de repente se encontró con una
paellera y pensó que era un estanque y decidió desnudarse de sus
plumas para darse un baño, cuando de repente no sólo perdió las plumas
sino que también se cortó en trozos y cayó no en agua sino, en aceite,
porque previamente unas olivas empujadas por el viento, se machacaron
entre si y cayó el aceite resultante en la paellera, que también, y de
pura casualidad estaba sobre unas ascuas que se habrían formado,
probablemente por algún incendio forestal. No debemos olvidar que
también andaba por ahí un tomate que despojado de su piel había decido
inmolarse en el caliente aceite que había en la paellera. No querría
olvidarme que los pimientos decidieron imitar a su primo solanáceo,
el tomate y también se tiraron sobre el hiervente aceite.
Y cuando un conejo pasaba por allí decidió sumarse a la fiesta y
también se unió al pollo. Y un pimiento, rojo de envidia, se molió
asimismo y dijo ¿yo le voy a dar color a esto? Cuando de repente
apareció una banda de granos de arroz e invadieron la paellera con sus
amigotes, judías verdes y garrafones. Y Así, de esta manera, y de pura
casualidad se hizo la paella.
A que esto relato parece una fábula absurda, y que ofende al buen
cocinero que tuvo que, no sólo realizar el trabajo, sino que también,
y en forma principal darle su toque maestro para que la paella
estuviera exquisita. Que sola no se hace.
De la misma manera es absurdo pensar que todo el universo, es producto
de la casualidad.
Bien dice la Biblia: ¿dice el necio no hay Dios? Tener títulos o
pertenecer a la élite científica intelectual del mundo no inmuniza a
nadie contra la necedad.{jcomments on}
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